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Bienvenidos a aware(nest), creamos este espacio para compartir nuestras ideas, opiniones, descubrimientos y preocupaciones alrededor de la moda, ya que al hacer parte de ella vivimos dia a dia dentro de una carrera que muchas veces nos resulta irremediablemente asfixiante. Encontramos aquí un punto de encuentro donde además de contar nuestras expreciencias tambien queremos escuchar las inquietudes de todos los que esten interesados en dar un paso adelante y cambiar la forma en la que entendemos la ropa.

Aware(nest) es un llamado para que desde la conciencia que tomemos del mundo de la moda seamos capaces de proteger nuestro nido, nuestro planeta. Creemos profundamente en el poder de crear comunidad y sabemos que entre todos podremos proponer nuevas rutas para que la moda sostenible sea una realidad.

 

 

PRIMARK: TODOS SOMOS CULPABLES

Actualizado: 22 de may de 2018



La etiqueta encontrada en una de las prendas Primark (Fuente: Wales News Service)

Hace unos días una noticia estremecedora le daba la vuelta al mundo gracias a las redes sociales y ponía en el ojo del huracán nuevamente a las cadenas de ropa low cost: El turno esta vez fue para la irlandesa Primark. Una de sus clientas encontró cosido a su vestido una nota que de un/a trabajador/a posiblemente menor de edad, si nos ponemos a especular, donde se quejaba del trabajo forzoso y extenuante al que estaban sometidos. Hace unos años era objeto de rechazo el hecho que un edificio de maquila en Bangladesh se derrumbara a causa de un incendio y se llevara consigo las vidas de centenares de personas, principalmente mujeres y niños, que trabajaban ahí confeccionando para las grandes marcas europeas; se destapó y se hicieron públicas las condiciones de explotación, insalubridad, hacinamiento e inseguridad a las que por falta de oportunidades mejores estaban siendo sometidos los trabajadores. A esto, las corporaciones respondieron, se lavaron las manos, se echaron la culpa mutuamente y se comprometieron a hacer pactos éticos y sociales para mejorar y evitar futuros accidentes. Con esto, todos felices... Al parecer. Porque una cosa es lo que se dice con la ayuda de la gran capacidad de prensa y los excelentes relacionistas públicos que debe tener cada compañía para que las marcas no sufran y otra cosa es lo que se hace en realidad. Es asi como tiempo después aparece esta nota haciéndonos negar nuevamente con nuestras cabezas sobre lo inhumano de este sistema y preguntarnos ¿qué se está haciendo realmente?



Etiquetas de prendas rebajadas (Fuente: maguiott.com)

Cada una de las webpages de estos conglomerados tiene informes y declaraciones sobre el trabajo ético y todas las cosas maravillosas que queremos escuchar pero la realidad es otra, la realidad esta tan lejos de nosotros que no nos interesa o quizá nos hace sentirnos culpables por un momento hasta que volvemos a ver una camisa o una chaqueta que nos deja sin aliento en la vitrina resplandeciente de alguna de sus tiendas. Esta vez le toca a Primark volver a poner la cara ante este hecho que ellos dicen es un montaje (puesto que ese vestido es de la temporada de verano pasada) pero que en lo más profundo de nuestras conciencias sabemos que es verdad. Primark es una compañía de ropa y accesorios irlandesa que se ha ido expandiendo por Europa y ofrece precios que son “sospechosamente baratos” porque es casi imposible poder comprar zapatos por 5 euros, pantalones por 7 y chaquetas por 20 sin que alguien salga perdiendo y claramente no son ellos los que van a dejar de ganar algo, contando con la materia prima, los gastos de transporte, las tiendas, los ejecutivos, las campañas y las ganancias que evidentemente hay que generar, es fácil de deducir que el que pierde es el que confecciona, el que esta mas lejos.Desafortunadamente, es una triste realidad de la que todos somos cómplices y de la cual sacamos excusas para quitarnos responsabilidad.


Más de una vez escuche decir que en esos países era darle tu vida al trabajo o bien a la guerra y por eso la mano de obra es tan barata. Países del tercer mundo donde las alternativas son pocas y las minorías son oprimidas por los gobiernos en medio de sociedades convulsas que hacen tratos con grandes compañías por un precio, sin saber, claro está, que el mayor precio lo están pagando ellos al hacerse un lado y dejar que alguien más explote y dañe sus recursos (humanos, naturales...). También nos decimos a nosotros mismos que no hay dinero que hay que ahorrar y por esos precios no hay que dejar pasar la oportunidad, pero si no hay dinero ¿por qué comprar?, ¿es totalmente imprescindible tener un par de zapatos más o 5 bañadores este verano? Si eso fuera realidad lo ahorraríamos para comprar alimentos o para algo realmente necesario, así que sólo nos estamos dando palmaditas para justificarnos y no dejar de tener una cosa más en nuestros armarios que para nosotros no harán la diferencia; tal vez la usemos la prenda 3 o 4 veces antes de creer que ya no nos sirve, pero es la diferencia entre la vida que se merecen y las que les toca vivir a millones de personas que se ven obligadas a seguir permitiendo que las exploten, sólo por culpa de otros miles a los que ni siquiera conocerán pero que los empujan a regalar sus capacidades para que las grandes corporaciones nos pongan en los anaqueles precios irresistibles que hay que aprovechar en tiempos de crisis. ¿No será más bien que la verdadera crisis es moral?


Siendo así, más que tiempo de crisis es tiempo de reflexionar. Reflexionar sobre el fast fashion, sobre el consumo y sobre nosotros mismos: por qué no estar satisfechos con lo que tenemos, por qué no disfrutar del jersey de la abuela que incluso es más caliente porque es lana de verdad y es tan viejo que realmente es vintage (si lo que se trata es de estar a la moda). Si necesitamos comprar por qué no hacerlo bien, comprando a compañías y marcas locales pagando lo que es justo y reconociendo el trabajo que hay detrás de cada elemento que llega a nuestras manos, sentirnos satisfechos con lo que ya tenemos y darle una historia a cada prenda, pero no una historia de terror y miedo como la que venía en ese veraniego vestido de Primark sino una hecha por nosotros mismos. Es tiempo de cambiar y de hacer una revolución en silencio pero que se sienta con hechos.

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